Próxima- mente


Ilustración Maria Jose Daffunchio

Salen a pasear con velocidades de galaxia atrofiada las ramas cerebrales de una cabeza en construcción, cuyos cimientos son blísteres en prisiones neuronales produciendo amnesia de ideales.

El cuerpo anestesiado por la desconfianza se mueve como bailarina descompaginada que obedece a las agujas de la muerte que en su rostro  reproduce las horas complacientes a las ausencias; marginando el referéndum mental del violento suceso sin tiempo; amplificando las cadenas que sujetan a los motivos para sonreir.

Las convulsiones son graciosas para el torrente sanguíneo que recorre de principio a fin la masa carnal como si fuera una montaña rusa: subida lenta, traqueteando imágenes, llegando a  la cima para observar el  maltrato y caer en picada hacia unos pies que nada sostienen. Sólo colusiones de heridas que repercuten en el tímpano perforado. O unas caricias suaves que luego se infectan, inflamando la piel curtida de abandonos.

Todo premeditado.

Todo premedicado.

Las manos idiotas abren cajitas sosas, una tras otra, sabiendo que la boca imberbe se abrirá con calma, con ganas sangrantes de bloqueo oral. Como resultado el ensimismamiento que apacigua los abusos de la infancia convenciéndose que mejor callar y asesinar palabras antes que salgan espantadas por los movimientos de trapecista de circo efímero que le enseñaron.

Un ensayo de locura. Un acercamiento a la normalidad. Una nada invisible que se maquilla en manías, tics y pérdidas  de emociones. Frígido  el tacto y  el olfato, una sordera temprana, gusto a  sangre en el paladar y una miopía que avasalla la realidad. Así está el cuerpo ahora.

Y sus movimientos de bailarina jamás coincidirán con el devenir  soberbio. Porque esos movimientos son  las horas que se estancaron en los mares de vómitos, en las gotas de transpiración cuando tenía que estar entre la gente, la agorafobia que día tras día se  transformaba en morbosidad vital  en la exposición del fingir sensaciones como los demás. Son, la interrupción de las verdaderas emociones, la neurosis que desea crecer fuerte y que las pastillas nacieron para evitar. A veces se tiran solas desde la ventana, evitando  ser ingeridas. Otras, la desesperación del cuerpo agitado, convulsionado de ansiedad las atrapa con celos. Una conjura espantosa. Necesaria. Y muy dulce. Cariñosa. Lastimosa.

Da lástima el cuerpo reflejado en espejos pintados de ensueños siderales  queriendo ser algo que no sabe porque lo moldearon  con  terror  de ser .

Nos damos lástima.

Micaela Alejandra

 

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3 Respuestas a “Próxima- mente

  1. UF! NO SÉ KE DECIR.
    ME GUSTA.
    PERO EN EL FONDO…
    NO ME GUSTA!

    BESITOS.
    JKAL

  2. A ver. M.Jó y Micaela, juntas… too much. Geniales, ambas son geniales y lo saben.

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