En su cabeza


Ilustraciión María José Daffunchio

Como una Dulcinea inalcanzable

ella rueda entre los pliegues de

su masa encefálica.

Es un impulso eléctrico

que le alcanza una imagen,

como un recuerdo.

Y nada más.

Una lágrima de vino

o el recuerdo de una copa,

la transpiración

perdida en sus labios,

un hastío de temblar,

una luna y una aurora.

 

Como si Laura volviera

desde Italia,

tiene la marca brutal del veneno

que inunda las venas.

El dolor de la adicción

es su nombre;

él lo sabe, pero

¿por qué resisitirse

al brutal latido,

a la piel erizada,

a la muerte elidida?

 

Esos ojos que ya no ve

porque no existen.

Como si fuera Beatriz

envuelta en rosas.

Pero él no necesita verlos

-adivina, mágicamente,

entre sueños,

el claro azulceleste,

la tibia sonrisa-

¿Para qué los quiere si tiene

los de él para mirarla?.

 

Afuera todo es oscuro,

decadente,

silencioso,

-en ese silencio inmundo de las palabras-.

Afuera el barro de sangre.

Ese olor a sucio del billete.

 

Ella, silente y fantasmal,

como un virus,

es la cura,

el veneno,

la droga,

que lo salva de sí mismo.

Lucas G.López Martín

 

 

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2 Respuestas a “En su cabeza

  1. Te quedó divino! Te mando un abrazo!

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