Cocó


Ya fue, boludo. Estoy harta. Hastiada. Asqueada. Ya fue. Pasame la Visa ésa. Sí,ésa. La plateadita. Sí, mirá. Es una Platinum. Así con una pe enorme. Una pe que te duele en los pulmones, en las fosas nasales. Me la dejó mi ex. Ése hijo de puta. Me dejó la Visa, la casa, los pibes, la neurosis dilatada como el culo y este vicio hijo de puta. La puta tarjeta está vencida. Ya no sirve… o sí. Mmmmsssssssshhhhiiffff… sí, aaawwwggg… sí, sirve. ¡Mierda!. Está rica. ¿De dónde la sacaste?. Ya no tengo hambre. Ya no tengo nada, boludo. Me hace mierda. Hace tres días que no hago nada más. Estoy mal. ¡Ya sé! Hagamos algo, dale. No sé, vamos a comer a un restorán de los que iba antes. O, mejor, vamos a algún boliche a tomar y a tomar…! O, no, mejor, robemos un auto y hagámonos mierda en la autopista. O matemos a mi vecino. Hagamos algo que si no, me voy a tirar en la cama a morir. O en la bañera. No sé. No aguanto más esta piel de iguana, loco. No aguanto más toda esta sequedad en la boca y no quiero más respirar tierra. ¿Ves?. Tengo que hacer algo, tenemos que hacer algo…mmmmmssshhhhsssshhh… Ahhh… uh pará. Va ahora sí va. Ah, ahora puedo, sí. Aguantá. ¿Tenés algo para bajar?. Necesito tener hambre. No comer. Tener hambre. Perdí el deseo de comer. Bue, perdí varios deseos. El de comer también. Necesito tener hambre, sueño, calentura. No tengo nada. Nervios nada más. Y esta Visa Platinum del orto. Y el olvido. Y este berretín de viejo tanguero. ¡Puta!. No soy un viejo tanguero. Pero bien podría haber sido la Ñata Pancrasia o alguna de esas minitas que se van del cotorro con el más rana y terminan… bueno, terminan así. La puta que me parió. Y esta mierda que me rompe todo el hueso. Estoy cansada, loco. Necesito hablar, pero no sé qué decir. O sea, digo. Digo, digo, digo, digo, digo… pero no sé, no digo nada. O la gente no me entiende. Capaz que es eso. ¡La gente es una mierda, loco!… Bah, no sé. Aunque le pegaría un par de tiros a unos cuantos. Te juro. Pero no es la gente, ya sé. Ya sé bien yo. Soy yo y esta gilada. Y, ¿sabés?, sigo para ver si encuentro eso que me gustaba. Eso que me dio y me gustaba. Es como esos matrimonios tristes pero con esperanzas. Siguen juntos porque alguna vez creyeron sentir algo maravilloso. Se sintieron poderosísimos. Saben que son una frustración y un ejemplo de lo que es una vida humillante. Servime otro whisky. Doble, sí. Pero, nada, no se pueden desligar. Se odian, se degradan, se escupen. Pero ¿qué serían uno sin el otro?. ¿Qué sería yo sin ella, eh?. Decime. Pero decime de verdad, boludo. ¿Qué sería yo sin ella?. Nada. Entonces, listo, me casé y, como corresponde, me quedaré con ella hasta que la muerte nos separe. La mía, claro. Seguro. A veces, espero que pronto. Pero poné música. Poné algo arriba. Bailemos un poco. Abrazame, dale. Dale. Abrazame un poquito nomás. Abrazame que tengo muchas, pero muchas ganas de llorar.

Lucas López Martín lucasglopez.wordpress.com

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2 Respuestas a “Cocó

  1. WOW! que exquisita forma de expresar ese momento tan suyo y a veces mio; me saco, me llevo y me trajo de regreso; muy bueno!

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